He leído una cosa curiosa acerca de un mal suicida propio de marineros. Es de esas cosas tan antiguas que no están en google, y no sé yo si no estando allí existió alguna vez, pero se lo he leído a Ramón y de Ramón no se duda. En Inglaterra llamaron The Honos a un furor que les entra a los marineros en invierno. A la vuelta de una travesía larga y difícil regresan a tierra y se entregan al desenfreno. De vuelta al barco, inmediatamente sienten ganas de suicidarse. Pasa de noche; no pueden conciliar el sueño, aterrados se despiertan, y gritan o se lanzan al agua, según temperamentos y desesperaciones.
¿Cómo es esa palabra irlandesa que describe la alegría de las copas, la música y la conversación? Recordarla. *craic o crac en dialecto angloirlandés.
Esas palabras de otras lenguas y otro tiempo son necesarias para describir algunas cosas. En España hay innumerables para la ebriedad alcohólica: curda, melopea, borrachera, cogorza, merluza, pedo, ciego, etc... pero esas palabras, tan parecidas, al igual que esa otra palabra, "resaca", son tan pobres para describir algunos estados...
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En este sitio sólo veo guardias civiles y gente con mullets de redneck.
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Cerca de mí, en el locutorio, un individuo sudamericano habla con su padre, que se encuentra allá en Sudamérica. De repente, su español se hace dialectal, incomprensible y su pronunciación tropezada, oscura, perezosa y mordida. Sólo se disitngue la palabra papá, apenas articulada, y un sonido como de letanía que hiela el alma. Esta gente tiene una tristeza y una dureza animal, de cobre, admirables. Son personas melancólicas sin afectación, y a la vez impertérritos, duros y aparentemente ajenos a su propia emoción.
A todo esto, ya podría hablar, dada mi experiencia en estos sitios, de una "luz de locutorio". Esa luz tras la rejilla metálica, azulada, barata, apagada, mortecina y cruda, revelando toda la roña del lugar y la soledad que, quien más quien menos, carga aquí. Hasta ese niño a mi lado del que la madre parece haberse olvidado y que ya lleva horas matando marcianos minuciosamente.
-"¡Se acabó el euro!", grita uno de ellos en su cabina y sale pitando hacia la luz amarilla de la calle.
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