martes, 14 de julio de 2009
Diario Íntimo
Como estaba cansado para nada más he empezado a leer el Diario Íntimo de González-Ruano. César, para los devotos. Es parecido al de Gide, corto, documental y minucioso. Empieza en el año cincuenta y uno contando que llevaba escolta, como Fernando Savater, pero sin compromiso cívico. César era un hombre atildado, con un atildamiento algo sórdido y en el libro hay una foto horrenda en la que aparece encamado bajo una pared repleta de cornucopias y ángeles, como en una tienda de antigüedades. César tenía un bigotito fino, ligeramente ascendente, sin el vuelo del bigote de Dalí. Si yo fuera Raúl del Pozo ahora compararía bigotes y talentos.
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