jueves, 25 de marzo de 2010

miércoles, 24 de marzo de 2010

Mi organismo se acostumbró pronto a M. y su cuerpo. Estoy agotado, triste, ansioso, apático, celoso y lo achaco a una reacción de mi cuerpo a su pérdida. Se acostumbró pronto todo mi ser a estar con ella y la soledad de nuevo es un desbarajuste químico, es un desequilibrio no sólo psíquico.

Charlo con M. y hablamos de los nocilla. Me dice que su humor es retórico, irreal, impostado, y que mucho de ellos es programático. Por mi parte, sugiero que pueden estar fundando una literatura española sobre el raíl equivocado: el DFW de ficción y no el ensayístico, que sería una estación término del Nuevo Periodismo. Es decir, del realismo. M. dice que en los nocilla todo es lectura sin vida, mientras que en DFW hay dolor, realidad. Creo que tiene razón, pero en él hay otra cosa: tiene la profundidad de la filosofía sin el fárrago filosófico. La complicación de los nocilla es ardua, asusta, disuade. DFW hace literatura con un instrumento filosófico. Después de leerle tuve la sensación de que era un apasionado lector de pensamiento metido a hacer periodismo. PIenso en ese aforismo de Joubert que dice algo así: las palabras nunca le faltan a las ideas, son las ideas las que a veces faltan a las palabras. DFW tiene todas las ideas del mundo.

Siempre pienso en él como en Elliot Smith.

LOs nocilla son una poética sin poesía.

Ha sido mi cumpleaños. Tengo un nuevo chándal que pienso usar. La mayor evolución que he sufrido, lo que explica mi año, es que ya no considero vergonzoso usar chándal. He pasado a ser un individuo chandalístico, que pudiera ser visto por la calla en chándal. El chándal es de dominguero, adidas blanquinegro, y con las zapatillas de correr parezco un poco Bernardino Lombao. En cuestión de moda deportiva me falta una mano de estilismo. Le preguntaré a M.

Otro aforismo de Joubert que recuerdo -que malrecuerdo, de mis apresuradas lecturas en el cuarto de baño- es ese que decía que dos son las excelentes criaturas de Dios: los que crean cosas hermosas y los que las aprecian. Me pregunto si yo sólo estaré en el segundo pelotón. Pero esta cita de Joubert es un consuelo, porque durante mucho tiempo al pensar en esto recordaba una entrevista a David Summers, el desfalleciente cantante de Hombres G (desfalleciente como la dicción de las azafatas de vueling), en la que mencionaba un consejo de su padre Manolo: en la vida sólo hay dos tipos de personas: los que hacen algo y los que piensan en hacerlo. Joubert rehabilita al contemplativo. Además, ¿no sobra en el mundo gente haciendo cosas que deberían no haberse hecho? (De todos modos, no he dicho mi última palabra a este respecto).



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