Exaltación africanista en la música de McLean. Pienso de repente en África como la salvación del romántico. El lugar palpitante, oscuro, aún secreto y suficientemente orgánico como para que pueda haber poesía. La euforia del hard-bop de Jackie Mclean y la fluidez corrosiva de su sonido me exaltan.
"Estilo de vida fiduciario". Mailer sobre el gobierno de Reagan y de Maria Antonieta. El flautista de Hamelín, le llama. Conmoviendo la sentimentalidad machista -propia de un film de serie b- de su electorado. ¿Cómo escribiría Mailer sobre Aznar?¿Qué diría de su reciente foto enseñando el dedo corazón al coro de muchachos subversivos? El dedo aparece articulado, con una inclinación irónica, levemente arqueado, como para entrar en un cuerpo cavernoso, no del todo recto. Ese dedo no es un dedo de increpación sino de estimulación. Un dedo conocedor del secreto placer de las mujeres, un dedo lleno de técnica, con falanges fuertes capaces de aguantar el tirón. Un dedo explorador. La madurez de Aznar rebosa vitalismo y eso, cuando hoy observa uno la foto de Solana, mustio y cabizbajo, le distingue del resto. Nada de papadas caídas ni estómagos flácidos. La actitud de severidad física de Aznar es un planteamiento ético: nada de morbideces ni reblandecimientos, nada de molicie, ni por asomo cultivar ese aspecto de suave sodomía de los políticos maduros. Aznar, erguido, seco, enjuto, ofrece un sensacional ejemplo de voluntad viril. Sigue siendo asombrosamente hortera, con un sentido de la coquetería tan íntimo, tan personal que nos parece un émulo celoso de algún secreto modelo, probablemente antiguo, de sus años juveniles. La melena, las pulseras, las bufandas enormes, la musculación sin grasa... ¿qué modelo tiene en mente Aznar? ¿Qué masculinidad persigue arrebatado? ¿No hay algo tiernamente juvenil en todo eso?
El diario es memoria.
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